Se confundieron tus pasos
entre el rumor de la calle,
era la lluvia del cielo
la que mojaba los árboles.
Se confundieron tus ojos
entre miles de cristales,
era el reflejo del cielo
que venía con el aire.
Se confundieron tus labios
entre rosas y azahares
pero besé dulcemente
esos labios y diamantes.
Teseo ©
16/04/08
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