Risas, llantos, sonidos y canciones
dejaba la guitarra muy deprisa,
no sabía que mano la pulsaba,
tampoco el corazón que allí latía.
Era una cuerda fina, bien templada,
por la mano ligera del artista,
era un suspiro que arrancaba al aire
el alma dulce de mi andalucía.
Atrás quedaban tiempos del pasado
bañados con jerez y manzanilla,
eran también suspiros simplemente,
de aquel pasado eterno de la vida.
Teseo ©
28/05/08

