Ya redoblan deprisa los tambores,
en la plaza se sacan los pañuelos;
es la fiesta del toro y de la raza
heredada de padres y de abuelos.
Yo no siento esa fiesta en mis sentidos,
y la miro con pena y con recelos,
puede ser que me sienta desplazado
como nube que corre por los cielos.
Y me vuelvo a la vida nuevamente,
a mi vida, sin trampas ni señuelos,
a esta vida que llevo día a día,
al amor que he buscado entre los hielos.
Teseo ©
09/05/08

