lunes, junio 02, 2008

AQUELLA TARDE LLOVÍA


Aquella tarde llovía
se mojaban los claveles
y las gotas resbalaban
por tus pelos tan rebeldes.

Eran gotas menuditas
que bajaban por tu frente
y llegaban a tu pecho,
a tus senos donde duermen.

Y se duermen calentitas,
y se duermen para siempre,
con los besos que le llevan
a ese pecho que se mueve.

Teseo ©
01/06/08