Empezamos una noche
y nos quedamos dormidos,
tú tenías mucho sueño,
en ese cuerpo bendito.
Yo acaricié tus cabellos,
rocé tus pechos tan lindos,
toqué tu cara preciosa
y me quedé dormidito.
Luego, al llegar la mañana,
nos miramos sorprendidos,
tú tenías una rosa,
yo una sonrisa de niño.
Teseo ©
17/06/08

