Dos campanas se juntan en la torre,
dos suspiros venidos de muy lejos,
son campanas de bronce trabajadas,
que han mandado tañidos con el viento.
Son dos almas quizás endurecidas
las que gimen llorando por los muertos,
las que piden a dios una plegaria,
con su grave sonido y su lamento.
Una historia se esconde en las campanas
que las mismas mantienen con su celo,
una historia de amores y desdichas,
recogida en iglesias de otros pueblos.
Teseo ©
27/06/08

