Te miro y te contemplo en el silencio,
te miro mientras pienso muchas cosas,
recuerdo aquella tarde en que nos vimos,
recuerdo tu sonrisa encantadora.
Viniste hasta mi lado sin pedirlo,
llegaste solitaria y a deshora
traías en tu pecho la esperanza
los sueños cultivados con las rosas.
Y a tu lado sentí un escalofrío,
pues venías sin barca ni derrota,
llegabas con el cuerpo acalorado,
vestías de sirena muy preciosa.
Teseo ©
07/06/08

