Repasando correos recientes,
me sonaron las letras aquellas,
eran signos allí repartidos,
eran luces en noche muy negra.
Me sonaron su acento tan noble,
la figura que había tras ellas,
aquel niño quizás no maduro,
aquel hombre con manos de seda.
Me llamaron las tiernas palabras
y el candor singular de sus letras,
y me vi repasando de nuevo
las misivas de aquellas entregas.
Teseo ©
08/06/08

