Salió el viento de paseo,
salió el aire de puntillas,
y las aves despertaron
con el soplo de la brisa.
Una dama galopaba
en la nube blanquecina,
entre rosas y colores
por los prados y campiñas.
Iba en busca de su amante,
de ese amor sin ironía,
de los sueños y pasiones
de su alma que palpita.
Teseo ©
20/06/08

