Te vestiste de alegre golondrina
y marchaste con vuelo presurosa,
querìas olvidar aquel pasado,
querías ver el mundo por ti sola.
Y volaste por pueblos y ciudades,
paseaste en aldeas muy remotas,
y sentiste el olor de la campiña,
la tierra con su trigo y con su flora.
Y cansada de un vuelo peregrino
encontraste, por fin, una casona,
un latido con vida y esperanza,
unas vigas con nidos y palomas.
Teseo ©
13/06/08

