Yo vine a escuchar tu poesía
y me quedé prendido en tu silencio,
tus labios no emitían la palabra,
tus dedos no escribían unos versos.
Sin embargo yo vi la poesía,
la sentí en tu cuerpo tan hambriento;
¡llevabas tantas cosas en el alma,
tenías tantas cosas en tu pecho!.
Eras ave del mundo solitaria,
reservada y callada como el viento,
lanzabas tus suspiros por el aire,
dejabas en el mismo tus deseos...
Teseo ©
10/06/08

