
Cantan los pájaros libres,
cantan las aguas del río,
atrás quedaron los sueños,
en un rincón del olvido.
Quizás recuerdes la noche,
el beso, sí, tan furtivo,
con el abrazo robado
bajo la sombra del pino.
Fueron momentos felices
de aquel romance amarillo,
los que llenaron tu alma
para llevarte al Olimpo.
Teseo ©
20/07/08
