Era una tarde de otoño
tú venías caminando,
con tu paso tan bonito
y el paraguas bajo el brazo.
Te esperaba yo en el puerto
observando allí a los barcos,
a las naves que dormían,
con sus velas descansando.
Las gaviotas muy coquetas
se acercaron paso a paso,
con su pico reluciente
y el plumaje gris y blanco.
Se acercaron a mis piernas,
se vinieron a mi lado,
a esperar que tu llegaras
y mirar así mi abrazo.
Yo tenía rosas bellas,
florecientes en un ramo,
y los dedos impacientes
que temblaban sin descanso.
Teseo ©
01/12/08
tú venías caminando,
con tu paso tan bonito
y el paraguas bajo el brazo.
Te esperaba yo en el puerto
observando allí a los barcos,
a las naves que dormían,
con sus velas descansando.
Las gaviotas muy coquetas
se acercaron paso a paso,
con su pico reluciente
y el plumaje gris y blanco.
Se acercaron a mis piernas,
se vinieron a mi lado,
a esperar que tu llegaras
y mirar así mi abrazo.
Yo tenía rosas bellas,
florecientes en un ramo,
y los dedos impacientes
que temblaban sin descanso.
Teseo ©
01/12/08

