Una viejita sentada
leía un libro muy viejo,
pensaba, mientras leía,
en un poeta travieso.
Le conoció siendo joven,
cuando miró aquellos versos,
en un descuido del alma,
que le acercó a su cuaderno.
Todo pasó de repente,
entre suspiros sinceros,
llegó Cupìdo y su arco
haciendo diana en su pecho.
Teseo ©
06/01/09
leía un libro muy viejo,
pensaba, mientras leía,
en un poeta travieso.
Le conoció siendo joven,
cuando miró aquellos versos,
en un descuido del alma,
que le acercó a su cuaderno.
Todo pasó de repente,
entre suspiros sinceros,
llegó Cupìdo y su arco
haciendo diana en su pecho.
Teseo ©
06/01/09