En tu corazón sembraré semillas
recogiendo ese trigo deseado,
ese fruto de amor, esa caricia,
ese dulce placer de ser amado.
Por la tierra sufrida que te guarda
llevaré con paciencia los arados,
quitaré los rastrojos y las ramas
de cosechas y años ya pasados.
Regaré con el agua los retoños,
mientras nace la espiga en tu costado,
cuidaré de las plantas, poco a poco,
hasta ver ese trigo tan dorado.
Teseo ©
05/04/08

