Viniste a mi cual ave derrotada
y te atendí sin pluma ni tintero,
te di mi corazón y lo tomaste
y lo llevaste luego con tu vuelo.
Volaste con candor cruzando mares
pasaste por océanos y estrechos,
sentiste ese calor de la mañana,
notaste el frío duro del invierno.
Marchaste con mi amor al infinito,
llevando entre tus alas mis secretos,
las notas y las voces de mi arpa,
las letras detenidas en mis dedos.
Teseo ©
30/05/08

