Se acabaron los sueños un día,
se cerraron los ojos sin nada,
se murió la mirada de un niño,
se durmió para siempre su alma.
Se cubrieron los campos de flores
se vistieron de blanco y de gala,
para dar el adiós y el abrazo
a ese niño que ya les dejaba.
Ese niño que siempre lo ha sido,
ese hombre con fé y esperanza
ese niño que duerme en su lecho
con figura paciente y anciana.
Teseo ©
31/05/08

