El poeta de los ojos tristes
Buscaba en silencio
las luces del alba,
miraba hacia el cielo,
las nubes que pasan,
un tenue reflejo
sus ojos se empañan,
el verde del iris
parecen las aguas,
se mueven las olas,
destilan fontanas.
Suspira el poeta
sus labios exclaman,
palabras y versos
que salen del alma,
son notas dolientes,
son ayes del arpa,
que lleva en su pecho
clavado con daga,
es viento que sopla,
es bruma que calla.
Se encoje el poeta
sus ojos no hablan,
se quedan ausentes
no piensan en nada,
musita una frase,
un nombre se escapa,
es sólo el reflejo
del rostro que ama,
la bella princesa
de tierna mirada.
Miraba el poeta
la fuente que habla,
miraba las aves,
sus ojos lloraban,
cantaban los grillos,
también las cigarras,
dejaba un lamento,
el pecho que clama,
que pide, que grita,
con ronca palabra.
Se muere el poeta,
de pluma templada,
se mueren sus versos,
su tinta se acaba,
atrás quedan besos,
suspiros al alba,
atrás quedan sueños
prendidos en rama,
los árboles lloran,
con hojas que marchan.
Los ojos tan tristes
no tienen su llama,
un faro se pierde,
no alumbra la barra,
se queda en silencio
la voz que cantaba,
la eterna alegría
silente se apaga,
ya graznan los cuervos,
ya llega la parca.
Se marcha un poeta,
aquel que buscaba,
aquel que reía,
aquel que soñaba,
se marcha una vida
vivida con ansia,
se quedan las flores,
marchitas y ajadas,
en triste corona
las rosas hablaban.
Un verso en el lazo,
muy triste destaca,
"Al dulce poeta,
que amé en la mañana,
le pido que vuelva
que piense con calma,
mi vida es su vida,
sin él no soy nada,
regresa poeta
te espero en la playa".
Rafael Sánchez Ortega ©
01/07/08
Buscaba en silencio
las luces del alba,
miraba hacia el cielo,
las nubes que pasan,
un tenue reflejo
sus ojos se empañan,
el verde del iris
parecen las aguas,
se mueven las olas,
destilan fontanas.
Suspira el poeta
sus labios exclaman,
palabras y versos
que salen del alma,
son notas dolientes,
son ayes del arpa,
que lleva en su pecho
clavado con daga,
es viento que sopla,
es bruma que calla.
Se encoje el poeta
sus ojos no hablan,
se quedan ausentes
no piensan en nada,
musita una frase,
un nombre se escapa,
es sólo el reflejo
del rostro que ama,
la bella princesa
de tierna mirada.
Miraba el poeta
la fuente que habla,
miraba las aves,
sus ojos lloraban,
cantaban los grillos,
también las cigarras,
dejaba un lamento,
el pecho que clama,
que pide, que grita,
con ronca palabra.
Se muere el poeta,
de pluma templada,
se mueren sus versos,
su tinta se acaba,
atrás quedan besos,
suspiros al alba,
atrás quedan sueños
prendidos en rama,
los árboles lloran,
con hojas que marchan.
Los ojos tan tristes
no tienen su llama,
un faro se pierde,
no alumbra la barra,
se queda en silencio
la voz que cantaba,
la eterna alegría
silente se apaga,
ya graznan los cuervos,
ya llega la parca.
Se marcha un poeta,
aquel que buscaba,
aquel que reía,
aquel que soñaba,
se marcha una vida
vivida con ansia,
se quedan las flores,
marchitas y ajadas,
en triste corona
las rosas hablaban.
Un verso en el lazo,
muy triste destaca,
"Al dulce poeta,
que amé en la mañana,
le pido que vuelva
que piense con calma,
mi vida es su vida,
sin él no soy nada,
regresa poeta
te espero en la playa".
Rafael Sánchez Ortega ©
01/07/08

