Rescaté de aquel viejo pentagrama
una nota perdida en el olvido,
llevaba mucho tiempo en el silencio
sin mano que arrancara su tañido.
Su grito desgarrado de la noche,
su canto y su sonido vespertino
estaba silencioso en el cuaderno
cual ave descansando, sin su trino.
Una mano paciente y bondadosa
escribió aquella nota con sigilo,
la dejó dormidita y esperando,
la mano que plasmara en el vinilo.
Teseo ©
13/08/08

