He sentido tu mano entre la niebla
y también el candor de tus sentidos,
tu mano me buscaba con los dedos
tratando de quitarme, un poco, el frío.
Yo miraba sin ver entre la niebla,
con los ojos cerrados y cosidos
por las fuertes y finas telarañas
tratando de rasgar ese escondrijo.
Quería penetrar entre la niebla
para ver más allá del infinito,
y sacar de las sombras sus misterios
y saber sus caminos y entresijos.
Teseo ©
12/11/08

